El pueblo mexica era un pueblo guerrero. La portentosa ciudad de Tenochtitlán fue la capital de un poderoso imperio que consiguió consolidar un control político y socioeconómico sobre un vasto territorio. Su militarismo fue un elemento importante, aunque no único. Los conquistadores españoles tuvieron que batirse contra unas formas militares sorprendentes y contra unas armas para ellos desconocidas.

Entre las armas de los mexicas en el momento de su lucha contra los conquistadores españoles destacan las siguientes. Se trata de una selección de las más representativas. Además, existen diversas evoluciones y variantes de cada una.

Ataque anfibio a Teciquahtitla de las fuerzas españolas y tlaxcaltecas. Se observa a la Malinche y a Cortés. Reproducción de 1773 del original Lienzo de Tlaxcala de 1584.

El arco era un instrumento armamentístico muy característico y extendido en el contexto militar mexica (e indígena prehispánico en general). La fabricación era frecuentemente a partir de una pieza fuerte y flexible de una madera especial como la de tepozán. Los arcos compuestos no eran conocidos por los indígenas. El material era trabajado y preparado con un cordón que podía ser de tendón de animal, de cuero tratado o de fibras de plantas. Las cuerdas de los arcos eran fuertes y debían ser bien fabricadas para aguantar la tensión del arma y lanzar correctamente los proyectiles.

Existían talleres especiales para la fabricación de los arcos y flechas, en concreto en el patio del templo de Huitzilopochtli, el dios de la guerra. El nombre de los arcos mexicas era Tlahhuītōlli y el de los arqueros era Tequihua. El elemento intrínsecamente asociado a los arcos era la flecha o Mītl. El astil era normalmente de caña y la punta de obsidiana o cobre. Existían flechas de distinto tipo, algunas con dientes, varias puntas o envenenadas, otras estaban diseñadas para que su extracción sea imposible o muy dificultosa. Al final del astil se colocaban las plumas colocadas frecuentemente en forma espiral, lo cual generaba un movimiento de rotación para una penetración más eficaz.

Las flechas eran temidas por los conquistadores. Los indígenas las portaban en un carcaj suspendido en el dorso. La aljaba o Mīcomītl estaba en una disposición tal que podían colocar las flechas en el arco con un movimiento rápido y efectivo. Esto permitía lanzar gran cantidad de proyectiles en poco tiempo. El propio Hernán Cortés menciona un inmenso manto de flechas en el suelo tras un ataque.

Representación de la batalla de Otumba en el Lienzo de Tlaxcala.

Una de las armas más características y llamativas de los mexicas era el Átlatl, llamada estólica por los españoles. Se trataba de un mortífero lanzadardos. Después del arco, esta era una de las armas más utilizadas por los aztecas. Otras civilizaciones americanas precolombinas también usaban esta arma. Su origen es muy antiguo y se pueden ver representaciones de la misma en esculturas, relieves, cerámicas pintadas, etc.

Una estólica consistía en un aparato de madera con un mecanismo de palanca con un gancho en el extremo en el que se colocaban las partes posteriores de las tiraderas, los proyectiles (flechas largas). La tiradera quedaba, así, paralela al propulsor. El efecto de la estólica es el de prolongar y acentuar la fuerza del brazo, confiriendo al proyectil más fuerza para la penetración y la distancia. Su fuerza era aún mayor que la del arco. Las tiraderas se denominaban Tlacochtli y medían aproximadamente 1,8 metros. Las puntas eran de obsidiana o hueso.

Un Tepoztōpīlli era una lanza de madera con una punta ancha cuyos filos eran de obsidiana. No obstante, en la zona de Mesoamérica las lanzas largas no se emplearon de la misma manera que en otras zonas en las que se les dio más uso, a pesar de ser común en la primera línea de combate de los aztecas. Además, el tamaño de las mismas no era tan extenso como el de las lanzas en ristre de los conquistadores.

Guerreros aztecas

El Macuahuitl fue una importante arma de mano consistente en una maza alargada de madera con ambos filos de obsidiana. Esto hacía que se pareciera a una espada. Su anchura rondaba los 8 centímetros, su longitud entre los 0, 9 y 1,2 metros y su peso los 2 y 3 kilos. Fue muy usada durante la conquista. Los españoles la llamaron macana. Era un arma de gran efectividad que se fabricaba con un tipo especial de madera de estructura espesa, pesada y dura. Los cronistas relatan que era capaz de decapitar no sólo a un hombre, sino a un caballo.

El Tlacalhuazcuahuitl es otra de las armas más representativas de los mexicas. Se trataba de una cerbatana fabricada con una larga pieza hueca de madera. Los dardos eran de madera y tenían una punta afilada normalmente envenenados. Sin embargo, a pesar de la característica imagen que la cerbatana ofrece, se usaba principalmente para la caza y no tanto para la guerra.

Existieron también hondas y boleadoras pero su uso no era tan importante como el de las armas anteriores. No obstante, eran peligrosos instrumentos bélicos especialmente contra los caballos. Eran llamadas Tēmātlatl y estaban fabricadas normalmente con fibras de agave. La munición del arma eran principalmente piedras ovaladas o puñados de barro rellenos de pequeñas piedras y esquirlas de obsidiana.

Dibujo del siglo XVI tomado del Codice Florentino. Están representados guerreros jaguar y águila con macuahuitl.

Entre las armas más contundentes se encontraba el Quauholōlli. Este instrumento militar no era más que una gran maza. Estaba compuesta por un palo de madera con una bola de piedra o bronce en su extremo. Era muy efectiva para fracturar huesos. Un arma parecida, pero de menor tamaño es el Tlāximaltepōztli o Tepōztli. También tenía un mango de madera, pero en el extremo opuesto había un agujero en el que se incrustaba una hoja de piedra o bronce formando una especie de hacha.

Una de las principales armas defensivas de los mexicas era el escaupil, un sayo de armas acolchado con algodón. Por su grado de efectividad los conquistadores también lo usaron para defenderse de las flechas enemigas. Era una armadura de varias capas de algodón trenzado y remojado en agua con sal para endurecerlo.

Otros elementos distintivos en el equipamiento defensivo eran los vistosos cascos. Eran yelmos esculpidos en madera que representaban la forma de las cabezas de distintos animales como jaguares águilas u ocelotes, o también de dioses. La boca del animal correspondiente representado en el casco estaba abierta, de modo que la cara del guerrero se podía ver detrás de las imponentes fauces y feroces dientes. Todos los cascos estaban ricamente ornamentados.

Cuatepoztli versión Tzitzimime.

Por último, hay que hablar de los escudos. El escudo característico azteca era el Chimalli, el cual era redondo. Su diámetro medía aproximadamente 80 centímetros y se fabricaba con cuero tratado y tablillas de cañas sujetas con fibras y algodón entretejido. Estos elementos también estaban muy ornamentados con telas, plumas, jade, etc. Los escudos de algunos rangos militares estaban recubiertos con aleaciones de plata, oro y bronce.

Descubre las armas que los españoles usaron contra los mexicas en la conquista.

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Bibliografía

Bruhn de Hoffmeyer, A. (1986).Las armas de los conquistadores. Las armas de los Aztecas. Gladius: estudios sobre armas antiguas, armamento, arte militar y vida cultural en Oriente y Occidente. N. 17, pp. 5-56.