En la ribera este del río Éufrates se ubicaba la antigua ciudad mesopotámica de Uruk. Esta ciudad y su cultura representan el surgimiento de la civilización urbana, de modo que se encuentran vinculadas a la aparición de los llamados “Estados arcaicos”. Esta ciudad contaba con portentosas murallas y fastuosos templos que hicieron de Uruk la ciudad mesopotámica más suntuosa de su época con un campo de influencia que se extendió por el Próximo Oriente.

El proceso de aparición de la civilización urbana supuso una experiencia de trasformación en el que las sociedades prehistóricas de la Baja Mesopotamia se volvieron más complejas, adoptando formas de poder político que modificaron las relaciones sociales y las estructuras económicas a partir del milenio IV a. C. Los rasgos de la cultura Uruk se difundieron por todo el Próximo Oriente.

Mapa de la localización de las principales ciudades de Sumeria y Elam.

El denominado período de Uruk es una etapa arqueológica de la historia de Mesopotamia que transcurre aproximadamente entre los años 3800 y 3200 a. C., en el último milenio de la Edad del Cobre o Calcolítico. Algunas periodizaciones amplían esta etapa desde el 4000 hasta el 3000 o 2900 a. C. incluyendo al período Yemdet Nasr como una fase final de la anterior. El nombre del período se debe a que los hallazgos más relevantes de este tiempo se concentran en Uruk. En esta etapa aparecieron el sello cilíndrico, una arquitectura monumental y toda una serie de rasgos culturales propios como la cerámica de paredes finas con labios biselados más anchos. Alrededor del año 3300 a. C. aparece uno de los primeros textos escritos: unas tablillas de arcilla con un sistema pictográfico de escritura.

Alrededor del 3800 a. C. nace Uruk a partir de los enclaves de Eanna y Kullab (según la tradición), desde donde dio comienzo el proceso de expansión territorial. Uruk se convirtió en una ciudad-Estado y centro colonial, de culto y de administración. Sin embargo, el auge y la máxima extensión de la ciudad de Uruk la tiene en el milenio III a. C., es decir, en los períodos Jemdet-Nasr y Dinástico Arcaico, después del mencionado período de Uruk. En esta etapa se construyó la muralla y, además, la ciudad contaba con una red de tres canales fluviales que proporcionaban una conexión con el Éufrates y, por tanto, facilitaba el acceso a una de las vías comerciales principales de Mesopotamia, a la vez de servir de sustento agrícola.

Vaso de Warka (o de Uruk). Se ha datado alrededor del año 3000 a. C y se encontró en 1940. Es un cáliz de alabastro con una altura de 105 centímetros y con una anchura de 36 centímetros. Sus relieves representan a un dignatario con sus sirvientes y sacerdotes entregando ofrendas a Inanna.

Las dos zonas destacadas de la ciudad son los centros urbanos (políticos o religiosos) de Eanna y Kullab. El primero es el principal barrio y en él se encontraba “la casa del cielo”, el templo más importante consagrado a Inanna (después conocida como Ishtar). En arqueología se ha denominado “Templo blanco” a la última etapa constructiva del principal templo de Uruk. Se considera que es posible que este edificio se dedicara también al dios An (que recibió el nombre de Anu por parte de los acadios). Se distinguían dos partes: una plataforma de adobe (debido a la escasez de piedra) con una forma irregular y el recinto sagrado. La terraza (la primera parte) tenía paredes en talud con el propósito de levantar el templo santo (la segunda parte). Para acceder al lugar sagrado se construyó una escalera en el ángulo noreste de la edificación. Este tipo de templo que se eleva sobre terrazas es el precedente constructivo de los templos escalonados de Mesopotamia llamados zigurats. Las medidas del templo sobre la plataforma, la cual medía trece metros de altura, eran de 22,3 por 17,5 metros y tenía tres puertas de las que la principal se orientaba hacia el sur. Las fachadas se cubrieron con revoque blanco.

Eanna era el centro de poder de Uruk y donde se almacenaban los bienes destinados al funcionamiento y administración del templo. En este espacio se encontró el primer complejo arquitectónico monumental. La excavación de los niveles de Uruk reveló edificios de diferentes épocas como el Templo de Caliza, el Templo de los Conos de Piedra, el Templo Rojo (construido sobre los cimientos del Templo de Caliza), el Gran Atrio o el Edificio de Tierra Apisonada, entre otros.

Ilustración que recrea el Templo blanco.

El mayor logro de la cultura Uruk son las muestras más antiguas de escritura que se conocen, halladas en el Eanna. Hay que mencionar que existe una discusión sobre la mayor antigüedad entre la escritura del valle del Nilo o del Éufrates. Egiptólogos y asiriólogos debaten sobre la fecha de surgimiento de la escritura pictográfica mesopotámica y la escritura jeroglífica egipcia, que aparecieron de un modo casi simultáneo. Los pictogramas contenidos en las tablillas de arcilla hallados en Eanna eran empleados para gestionar mercaderías en textos contables que registraban los productos. La discusión se extiende a la identificación de la lengua transcrita, aunque la posición más aceptada de momento es que se trata del sumerio.

Cerca del final del siglo IV a. C. la pictografía se fue transformando hasta asumir una forma esquemática. Aproximadamente en el año 2600 a. C. se realizaron las tablillas  de la ciudad de Shuruppak en las que los signos eran trazos rectilíneos con forma de cuña, desapareciendo todo rastro de los dibujos anteriores. De este modo aparece la denominada “escritura cuneiforme”.

La evolución del signo SAG (cabeza) del 3000 al 1000 a. C.

Hay que destacar la figura de Gilgamesh, el cual fue un rey de Uruk semilegendario perteneciente a la mitología sumeria. Se trata del quinto rey de la primera dinastía de Uruk según la Lista Real Sumeria (documentos que oscilan entre el relato mitológico y el registro histórico). Se le atribuye a su predecesor de tercer grado Enmerkar la fundación de Uruk y la campaña contra la ciudad de Aratta. Gilgamesh es particularmente conocido por ser el protagonista del relato de la literatura asirio-babilónica llamado Epopeya de Gilgamesh. El centro de este poema épico es la búsqueda de la inmortalidad, y en él se le asigna a Gilgamesh la construcción de las murallas de la ciudad.

En torno a la mitad del milenio IV a. C. la cultura Uruk se propagó territorialmente y se extendió desde el sur de Mesopotamia hasta regiones que actualmente pertenecen a Turquía, Irán y Siria, fundando establecimientos. Mediante una red de colonias en la periferia de Mesopotamia consiguieron una dispersión comercial y consiguieron materias primas determinantes para su vida urbana. La colonia más destacada es la de Habuba Kabira, situada en el norte de Siria y en la que se ha encontrado la huella de la cultura Uruk. Dicha ciudad se fundó entre el 3500 a. C. y el 3200 a. C. con una planta rectangular protegida por una muralla de adobe con torres.

Con el tiempo, el centro del poder político y la hegemonía cultural se trasladó de Uruk a la ciudad de Ur. No obstante, es digno de mención que con Uruk los pequeños núcleos de población campesina de la Baja Mesopotamia pasaron a la etapa histórica de la civilización urbana.

 

 

Bibliografía

Algaze, G. (2008). La antigua Mesopotamia en los albores de la civilización: la evolución de un paisaje urbano. Barcelona: Bellaterra.

Liverani, M. (2006). Uruk, la primera ciudad. Barcelona: Bellaterra.

Montero Fenollós, J. L. (2012). Uruk. La primera ciudad de Mesopotamia. National Geographic. N. 100, pp. 36-43.

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