Sabía que allí estaba pero me costó bastante dar con él en San Martín de Valdeiglesias, su patria chica ubicada en una esquinita al oeste de la actual Comunidad de Madrid. Imaginaba que estaría presidiendo la plaza principal, junto al Ayuntamiento y la iglesia. Errado en mi previsión, decidí seguir caminando por las calles del pueblo, convencido de toparme con él en la siguiente plaza, parque o lugar señalado del municipio, por ejemplo cerca del magnífico castillo de la Coracera.

Castillo de la Coracera. Foto del autor.

Tras un largo, agradable pero infructuoso paseo, decidí preguntar a un lugareño –buena costumbre que por desgracia se está perdiendo con tanto móvil y aislamiento en el que caemos todos-, quien me dio un par de pistas definitivas: “ah, sí hombre… lo encontrará enfrente de la casa cuartel de la Guardia Civil, en la salida hacia Ávila…”.

Efectivamente, casi saliendo del pueblo por la carretera dirección Ávila se encontraba el recuerdo que San Martín de Valdeiglesias tributa a su hijo Andrés de Valderrábano, amigo y compañero de Vasco Núñez de Balboa y, lo que es más importante, escribano real, el hombre que dio fe y testimonio por escrito del descubrimiento de la mar del Sur –luego océano Pacífico cuando la expedición de Magallanes y Elcano dio con el anhelado paso entre los dos océanos, lo atravesó y desembocó en unas aguas tranquilas y en calma-.

Al fondo de la denominada con generosidad “Avenida Andrés de Valderrábanos”, un bulevar arbolado y casi escondido a la salida del pueblo, vi al fin la estatua del escribano de la expedición al mando de Balboa. Este castellano fue uno de los primeros sesenta y siete europeos que divisaron el océano Pacífico y uno de los primeros veinte y siete que mojaron sus pies y sus manos, probando sus aguas para comprobar que, efectivamente, eran saladas.

Foto de la placa de la Avenida dedicada al escribano en San Martín de Valdeiglesias. Foto del autor

Lo que no se cuenta no ha sucedido… y así, gracias a este escribano que hizo su trabajo con diligencia y minuciosidad en aquella expedición, conocemos hoy en día los nombres y detalles de aquél momento único que tuvo lugar en septiembre de 1513, hace ahora 506 años nada menos.

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, quien llegó a las Indias en la poderosa flota que acompañaba al recientemente nombrado gobernador de Castilla del Oro, Pedrarias Ávila, precisamente en aquél mismo año de 1513, es el que nos ha trasladado aquellos hechos a nuestros días.

Oviedo nos refiere que conoció a Andrés de Valderrábano, hizo buena amistad con él, vio y leyó sus escritos y se los quedó cuando éste murió, transcribiendo en su obra “Historia General y Natural de las Indias” la primera visión de aquella masa inmensa de agua el día 25 de septiembre por Vasco Núñez de Balboa -quien se adelantó  a sus hombres para ser el primero en divisarla desde lo alto de aquella colina-  y la posterior toma de posesión del mar del Sur que tuvo lugar el 29 de septiembre de 1513, día de San Miguel…

“… Y como el agua llegó, el capitán Vasco Núñez, en nombre del Serenísimo e muy Chatólico Rey don Fernando, quinto de tal nombre, e de la Reyna Serenísima e Cathólica doña Juana, su hija, e por la corona e cetro real de Castilla, tomó en la mano una bandera y pendón real de Sus Alteças, en que estaba pintada una imagen de la Virgen Santa María, Nuestra Señora, con su presçioso Hijo, Nuestro Redemptor Jesu-Chripsto, en braços, y al pie de la imagen estaban las armas reales de Castilla e de León pintadas; y con una espada desnuda y una rodela en las manos entró en el agua de la mar salada hasta que le dio a las rodillas…”.

Gracias también a los papeles de Andrés de Valderrábano que quedaron en poder de Fernández de Oviedo, sabemos quienes fueron esos primeros veintisiete europeos que descendieron la montaña y mojaron sus pies, manos y caras en el océano Pacífico. Como nadie los recuerda, a un servidor le apetece hacerlo…

“El capitán Vasco Núñez de Balboa, Andrés de Vera, clérigo, Francisco Piçarrosí, el luego famoso conquistador del Perú-, Bernardino de Morales, Diego Albitez, Rodrigo Velázquez, Fabián Pérez, Francisco de Valdenebro, Francisco González de Guadalcama, Sebastián de Girjalva, Hernando Muñoz, Hernando Hidalgo, Álvaro de Bolaños, Ortuño de Baracaldo, vizcayno, Francisco de Luçena, Bernardino de Cinfuegos, esturiano, Martin Ruiz, Diego de Texerina, Christóbal Daça, Johan de Espinosa, Pasqual Rubio de Malpartida, Johan de Portillo, Johan Gutierrez de Toledo, Francisco Martín, Johan de Beas. Estos veynte e seis y el escribano Andrés de Valderrábano, fueron los primeros chripstianos que los pies pusieron en la mar del Sur, y con sus manos todos ellos probaron el agua e la metieron en sus bocas, como cosa nueva, por ver si era salada como la destrota mar del Norte; e viendo que era salada, e considerando e teniendo respecto a donde estaban, dieron infinitas gracias a Dios por ello”.

De la vida de Andrés de Valderrábano no conocemos demasiado. Pero sí que permaneció junto a Núñez de Balboa hasta el fin de sus días, participando en las diferentes misiones de exploración capitaneadas por el extremeño y tomando notas sobre ellas. Apenas cinco años después del descubrimiento de la mar del Sur, los desencuentros del gobernador Pedrarias Ávila con Núñez de Balboa por celos, luchas de poder e inquinas personales, le acabaron deparando el mismo triste y cruel destino. Balboa fue decapitado en la plaza mayor de Acla (Panamá) en enero de 1519 al igual que sus fieles compañeros Fernando de Argüello, Luis Botello, Hernán Muñoz y Andrés de Valderrábano… “como carneros, uno a par de otro”.

Valderrábano
Estatua de Andrés de Valderrábano en San Martín de Valdeiglesias. Foto del autor.

Si pasan por San Martín de Valdeiglesias aprovechen para saludarle, ya saben, enfrente de la casa cuartel de la Guardia Civil, en la salida del pueblo hacia Ávila. Disfruten de sus rincones y del magnífico castillo de la Coracera, cuyo origen se estima en el siglo XV, vinculado a don Álvaro de Luna, el poderoso condestable de Castilla.

Espero que en San Martín de Valdeiglesias los profesores aprovechen la figura de Andrés de Valderrábano para recordar a los escolares su importantísimo papel en la expedición de Vasco Núñez de Balboa y, ya de paso, les hablen de Magallanes y Elcano, cuya extraordinaria gesta, sin parangón en los anales de la navegación, estamos conmemorando 500 años después.

Núñez de Balboa descubrió la mar del Sur, Andrés de Valderrábano dio fe y testimonio por escrito de ello y Magallanes bautizó para siempre aquellas aguas como océano Pacífico apenas siete años después, en 1520. A partir de entonces, durante tres siglos sería conocido como el “lago español”…

 

Referencias

Historia Natural y General de las Indias” de Gonzalo Fernández de Oviedo:
http://www.cervantesvirtual.com/obra/historia-general-y-natural-de-las-indias-islas-y-tierrafirme-del-mar-oceano-primera-parte–0/