¿Alguna vez has te despertado con la sensación de no poder moverte y has percibido presencias malignas cerca de tu cama?

Las alucinaciones, según la definición de la American Psychiatric Association, son percepciones con la sensación de una percepción auténtica, pero sin estímulo externo sobre el receptor sensitivo.

Las alucinaciones pueden ser visuales, sensitivas, auditivas, olfatorias, gustativas o complejas. Pueden producirse en situaciones bajo un estado alterado de conciencia, bajo vivencias oníricascircunstancias patológicas, como enfermedades mentales graves, deterioro cognitivo e intoxicación/abstinencia de ciertas sustancias.

Sin embargo, un alto porcentaje de individuos sanos sin patología previa, perciben alucinaciones en algún momento de sus vidas, sin que lleguen a desarrollar ninguna patología.
Según un estudio, las alucinaciones son frecuentes en la práctica clínica y presentan una incidencia poblacional de hasta el 38,7%.

Jean Étienne Dominique Esquirol fue el primer psiquiatra que utilizó el término “alucinación” con su significado actual en la década de 1830, si bien se empleaba desde el siglo XVI para designar a “una mente que divaga”.

pero una alucinación hipnagógica, ¿qué es?

Las alucinaciones hipnagógicas o predormicionales son alucinaciones de tipo visual, auditivo o táctil que se producen poco antes del inicio del sueño profundo, en las fases 3 y 4 del sueño no REM.
Por lo que se refiere al estado entre la vigilia-sueño, la persona cree estar despierta, por lo que piensa que puede ver, oír y sentir diferentes sensaciones de su entorno, sin embargo, debido a la inhibición inducida en la médula espinal por parte de la corteza cerebral, la persona no es capaz de realizar ningún movimiento corporal.
Este tipo de alucinaciones hipnagógicas, suelen producirse con mayor frecuencia en gente joven. En cuanto al tipo de alucinación se registran como las más frecuentes las alucinaciones de tipo visual y auditivo.

¿Qué puede causar este tipo de alucinación?

La etiología de este tipo de alucinaciones, se relaciona con una posible falta de sueño o un horario de sueño irregular. Puesto que ciertas neuronas de nuestro sistema nervioso pueden producir ilusiones en la mente que no haya tenido buen descanso o falta de sueño, como anteriormente dicho. Las personas que consumen ciertos fármacos o drogas pueden ser más propensas a padecerlas, debido a la alteración de los ritmos circadianos.

¿Cuáles son sus signos y síntomas?

Según las experiencias de este tipo de alucinaciones, quien lo ha vivido lo refiere como una sensación molesta, o incluso aterradora. Esto se debe a que, la misma persona siente que es real lo que está viviendo.

La persona que lo experimenta puede notar la presencia de alguien en su habitación, lo cual origina cierta ansiedad en la persona que lo percibe. En algunos países este fenómeno se conoce como “se te ha subido el muerto”.

Este estado inquietante conlleva muchas interpretaciones, como que el que la está sufriendo está viviendo una experiencia paranormal o que algo o alguien les está impidiendo moverse o hablar. Las personas que han experimentado esta situación describen que ven sombras, roedores, extraterrestres, demonios malignos e incluso presencias divinas.

La pesadilla, por Henry Fuseli (1781) representa la interpretación folclórica de la parálisis del sueño: un incubo o duende que oprime el pecho del durmiente.

Las alucinaciones hipnagógicas están íntimamente relacionadas con la parálisis del sueño, llamada también síndrome de la bruja vieja, una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de vigilia-sueño. Durante el episodio, la persona es totalmente despierta, con plena capacidad de raciocinio, también escucha y tiene sensaciones táctiles, pero es incapaz de moverse o hablar (algunos solo consiguen emitir unos suaves gemidos), lo que puede provocar gran ansiedad.

¿Son peligrosas?

No; ya que se trata de un proceso temporal, un proceso en el que no corremos ningún peligro. No existe peligro alguno para la vida, pues los músculos respiratorios siguen funcionando automáticamente. Solo necesitamos relajarnos y a aprender a vivir con ellas.

 

Bibliografía

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