La escuela de Atenas, Rafael Sanzio. Están representados Platón y Aristóteles en el centro y alrededor diversos filósofos que no pertenecieron a la Academia de Platón e incluso vivieron en épocas distintas.

Academia de Platón

El filósofo griego Platón fundó una escuela que fue llamada Academia. Esto se debió a que su localización estaba en los jardines consagrados a Academos, un héroe de la mitología griega. Junto al culto religioso, la Academia desarrollaba una labor filosófica y científica. Entre las disciplinas cultivadas por la comunidad académica destacaban la geometría, la música, la astronomía y otras áreas consideradas propedéuticas por Platón para la dialéctica[1]. Algunos investigadores como E. Howald consideraron que la actividad preponderante y casi única era la dedicada al culto. No obstante, otros como H. Cherniss entienden esta afirmación como una exageración.

La Academia de Platón llegó a ser un importante foco de influencia, al menos durante el tiempo de su fundador, tanto en el ámbito moral y cognoscitivo como en el plano político. La trayectoria de la esta institución fue larga, pues llegó a extenderse hasta el 529, año el cual el emperador Justiniano la cerró por decreto. Esta acción se realizó por finalidades religiosas y no por los aspectos filosóficos. De hecho, cabe señalar que el platonismo continuó teniendo influjo en el contexto cultural bizantino, incluso en las corrientes teológicas cristianas. Con anterioridad, la Academia sufrió una destrucción en la época de la primera guerra mitridática, pero posteriormente se refundó.

Ahora bien, el largo recorrido de la Academia de Platón no supuso una continuidad doctrinal en lo concerniente a las concepciones teóricas presentes en la institución. Incluso, existía desacuerdo entre los miembros de la Academia, llegando a discrepar de algunas concepciones del propio Platón tan fundamentales como la misma teoría de las ideas. Este fue el caso de Espeusipo, el sobrino y sucesor inmediato de Platón en la dirección de su escuela.

Se denomina escolarcas a las personalidades que dirigieron las diferentes escuelas en el marco de la filosofía griega. La sucesión de los escolarcas de la Academia de Platón ha llegado a nuestro conocimiento fundamentalmente a través de la Crónica de Apolodoro. Nos centramos en el llamado “período clásico” de la Academia comprendido entre Platón y Teomnesto de Naucratis. La tradición ha clasificado esta etapa en tres épocas principales.

El primer período de la Academia platónica clásica es la Academia antigua. Entre sus figuras distinguidas destacan Espeusipo, Jenócrates, Heráclides Póntico, Polemón, Crates y Crantor. Otros representantes menores fueron Hermodoro y Kion. Las principales concepciones que predominaron en esta etapa fueron las ideas pitagorizantes, el valor cognoscitivo de la percepción o los estudios acerca de los grados del saber. Algunos miembros como Crantor y Polemón integraron aspectos ascéticos con perspectivas hedonistas, y otros como Crates se acercaron al cinismo.

La segunda etapa se conoce como la Academia media o segunda Academia. Su máximo representante fue Arcesilao de Pitana, mientras que otros menos relevantes fueron Laquides, Euandro, Telecles y Heguesino. Dicho período se caracterizó por un marcado rasgo antidogmático que tendía hacia un escepticismo moderado en lo atinente a la teoría del conocimiento. El tercer momento es denominado Academia nueva o tercera Academia, en la cual sobresalen Carnéades y Clitómaco. Mantiene sustancialmente el contenido filosófico de la anterior etapa pero añade un componente probabilístico al antidogmatismo. Los académicos de estos dos períodos discutieron con frecuencia contra los filósofos pertenecientes a la escuela estoica.

Es menester realizar dos observaciones al respecto: los límites entre la Academia media y la nueva no son muy precisos, y hay quien considera que la etapa que inicia Filón de Larisa es una cuarta Academia que recibe el nombre de Academia novísima. Tanto a Filón de Larsia como a Antíoco de Ascalón se los suele contar entre los académicos nuevos, sin embargo, su tendencia hacia cierto dogmatismo moderado y su eclecticismo que se reconciliaba con el estoicismo, marcan una diferencia con la tercera etapa por lo que se entiende que abren una nueva.

A partir de entonces, la Academia se bifurca filosóficamente en dos orientaciones distintas, a saber, el neoplatonismo y el platonismo ecléctico. La posición ecléctica, heredera de la dirección que adoptó Antíoco de Ascalón, intentaba integrar las consideraciones platónicas con ideas estoicas y peripatéticas, además de interesarse por la mística pitagórica y por los temas teológicos. A esta corriente pertenecieron Eudoro de Alejandría, Plutarco de Alejandría, Máximo de Tiro, Severo, Teón de Esmirna, Ático, Celso, Albino, Nicostrato y Nigrino.

Busto de Platón

Liceo de Aristóteles

Aristóteles emprendió una labor pedagógica en Assos entre los años 347 y 345 a. C. Sin embargo, esta actividad no supuso el inicio de su escuela filosófica ya que se trataba de una extensión de la Academia de Platón, a la cual pertenecía. No será hasta que Jenócrates obtuvo el cargo de escolarca de la Academia (sucediendo a Espeusipo) en 339/8 a. C. cuando el Estagirita se dispuso a fundar su escuela.

Se llama peripatéticos a los discípulos de Aristóteles y a los que seguían sus doctrinas. Peripatético es un adjetivo relativo a la filosofía de este personaje. Es extendida la creencia en virtud de la cual dicha denominación tiene su origen en el hecho por el que Aristóteles impartía sus lecciones mientras paseaba con sus discípulos. Esta interpretación se apoya en el término peripatētikós cuyo significado es “que pasea”. No obstante, es una interpretación errónea. El uso del término “peripatéticos” para designar a los discípulos de Aristóteles procede del nombre del sitio en el que se instaló el Liceo, esto es, el Peripatos, que significa “paseo cubierto”. Por este motivo se conoce a esta comunidad como escuela peripatética.

La primera escuela se abrió bajo el amparo de Antípatro, quien era amigo de Aristóteles y gobernaba Grecia y Macedonia en nombre de Alejandro Magno, al noreste de Atenas. Posteriormente se trasladó al Peripatos. El impulso inicial de la escuela peripatética se debió a Teofrasto, discípulo de Aristóteles. Otros importantes peripatéticos de la época antigua fueron Eudemo de Rodas o Aristoxeno de Tarento, este último mezcló la doctrina pitagórica de la armonía con el aristotelismo. Por otro lado, Dicearco de Mesina realizó una actividad más bien enciclopédica y Demetrio de Falera llevó a cabo una actividad política además de la filosófica. El escolarca que sucedió a Teofrasto fue Estratón de Lámpsaco, el cual tendió a ocuparse del estudio de la naturaleza y se acercó al atomismo. Las líneas que marcó Estratón fueron seguidas por otros discípulos como Aristarco de Samos, que defendió el heliocentrismo. Otros peripatéticos se dedicaron al cultivo de la historia de la filosofía como Soción. Respecto al estoicismo, algunos peripatéticos como Cristolao de Faselis o Jerónimo de Rodas lo combatían, mientras que otros como Diodoro de Tiro asumieron sus influencias.

A pesar de la difusión del peripatetismo, éste sufría un retroceso del cual se repuso en el siglo I a. C. con una renovación en Alejandría donde desarrolló una intensa labor investigadora ligada a la compilación y comentario de las obras de Aristóteles. El personaje que destacó en el inicio de este trabajo es Andrónico de Rodas, a quien siguieron otros muchos de gran renombre como Ptolomeo, Galeno o Alejandro de Afrodisia. Muchas de estas figuras adoptaron elementos no estrictamente peripatéticos.

Desde el comienzo, el Liceo se ocupó en sus investigaciones de materias y disciplinas muy variadas. Tanto Aristóteles como Teofrasto intentaron dotar al Liceo de los instrumentos necesarios para las distintas investigaciones. En esta institución se impartían lecciones, se discutía y se realizaban comentarios de textos notables. Las actividades principales como las lecciones o los cultos y las fiestas mensuales estaban reguladas por un horario y por unas normas redactadas por el mismo Aristóteles. Los miembros del Liceo compartían una vida en común dirigida al conocimiento desinteresado.

También se trataban temas políticos pero, por el riesgo de ser acusado de macedonismo, el Liceo no participó en la vida política. Respecto a la investigación histórico-política, en el Liceo se emprendió la tarea de compilar las 158 constituciones griegas. Las investigaciones naturales y analíticas también despuntaban en esta institución, con estudios de la clase del Organon y la Física de Aristóteles. En la última etapa de Teofrasto como escolarca prevaleció la tarea (que hoy podríamos denominar) enciclopédica y con la influencia de Eudomo abundaron los trabajos en ética.

Busto de Aristóteles

 

Bibliografía

Cherniss, H. The riddle of the early Academy. Ed. University of California Press. 1945: Berkeley.

Dancy, R. M. Two Studies in the Early Academy. Ed. State University of New York Press. 1991: Nueva York.

Ferrater Mora, J. Diccionario de filosofía. Ed. Ariel. 2004: Barcelona.

Solana Dueso, J. “Los filósofos griegos y sus escuelas”. Arbor. N. 731, 2008.

 

 

[1] Cf. Ferrater Mora 2004.

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