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Conquista de Orán. Francisco Jover y Casanova, 1869.

El Cardenal Cisneros, de nombre Francisco Jiménez de Cisneros, fue la figura más relevante y sobresaliente de los colaboradores de los gobernantes en la entrada de la Edad Moderna en España con el reinado de los Reyes Católicos. Su labor abarca gran cantidad de campos diversos, afrontando las transformaciones socioculturales del cambio de época, en los que llevó a cabo reformas y mejoras en la cultura y en la vida religiosa, o la defensa de asuntos de Estado.

Se cumplen 500 años de la muerte del Eminentísimo y Reverendísimo Fray don Francisco Cardenal Ximénez de Cisneros (nombre y distinciones religiosas). Nos encontramos ante un fraile franciscano que vivió entre los años 1436 y 1517 y ocupó cargos como el de cardenal, arzobispo de Toledo (con el Primado de España, siendo la sede de Toledo la principal de España y la más rica después de la de Roma), Canciller Mayor de Castilla, Gobernador del Reino de Castilla entre 1516 y 1517, Presidente del Consejo de Regencia de Castilla entre 1506 y 1507, e inquisidor general de Castilla.

Cardenal Cisneros.

En su juventud estudió en Alcalá de Henares para después pasar al Colegio Mayor de San Bartolomé de Salamanca y, luego, fue ordenado sacerdote en Roma. En su vuelta a Castilla se enemistó y se ganó la antipatía del entonces arzobispo de Toledo por lo que pasó un tiempo en la cárcel. En esos momentos era arcipreste[1] de Uceda contando con la confianza y protección del siguiente arzobispo de Toledo (anterior a él), el cardenal González de Mendoza. Posteriormente, se hizo capellán mayor de la catedral de Sigüenza.

Ingresó en la Orden Franciscana tras una fuerte crisis espiritual, viviendo en monacato durante siete años. Por este hecho cambió su nombre original Gonzalo por Francisco. En 1492 se convierte en el confesor de la reina Isabel la Católica. Se lo nombró provincial (superior en una provincia de una orden religiosa) franciscano y en 1495 se lo consagró como arzobispo de Toledo en el convento de San Francisco de Tarazona. A la ceremonia asistieron los Reyes Católicos. El título de arzobispo de Toledo iba aparejado con los del Primado de España y Canciller Mayor de Castilla, lo cual le otorgaba el poder más importante después de La Corona.

El poder político y religioso que ostentó el cardenal fue productivo. Políticamente, Cisneros fue consejero de la reina y presidió el Consejo de Regencia formado por los nobles para el gobierno provisional entre la muerte de Felipe I “el Hermoso” y el mando de Fernando II de Aragón “el Católico”, al cual (Fernando) favoreció su toma de poder frente a su hija Juana “la Loca”.  Cisneros participó como hombre de Estado en la Conquista de Granada y en la conquista de Orán. Tras la muerte de Fernando el Católico, ocupó el cargo de Regente de Castilla durante casi dos años hasta que el príncipe Carlos (futuro Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico) llegara a España. El Cardenal Cisneros fue un gran estadista y contribuyó en el establecimiento del nuevo Estado. También destacó en lo religioso, campo en el que llevó a cabo reformas importantes.

La labor del personaje que hoy más se destaca es la relativa a la educación y la cultura. Cisneros dedicó tiempo y trabajo, así como dinero en iniciativas, instituciones y proyectos dedicados a la formación de las personas. Sus acciones se centraron en la creación de centros y en la divulgación de la lectura. Apoyó la publicación y extensión de obras tanto religiosas (como la Suma de confesión de San Antonino de Florencia), filosóficas (como Aristóteles), de ciencias naturales, de materias de aplicación práctica como la agricultura, y de otras muchas.

Costeó y fomentó la creación de centros destinados a la enseñanza como casas para religiosos, escuelas o residencias. Sin embargo, en este aspecto su labor más importante fue la Universidad de Alcalá. La Universidad Cisneriana fue un centro importante en la cultura española, destacando su carácter humanista y renacentista. La Complutensis Universitas[2] contó con grandes docentes, con buenas infraestructuras y con una importante biblioteca. En 1510 Cisneros promulgó las Constituciones de la universidad que regulaban la organización, los temas administrativos y características de la comunidad universitaria, los temas académicos, las ceremonias religiosas y académicas, la obligatoriedad del latín, el cuidado de los enfermos y una cantidad enorme de detalles minuciosos.

Otra de las obras más destacadas de Cisneros es la Biblia Políglota Complutense . El Cardenal Cisneros reunió gran cantidad de manuscritos y documentos, juntó a eminentes teólogos y expertos en lenguas, dedicó fondos y tomó la iniciativa para la publicación de una Biblia que contuviera los textos en sus idiomas de origen y en latín. Este proyecto estaba destinado a mejorar el estudio de las Sagradas Escrituras y evitar las malinterpretaciones y las corrupciones de las mismas. La Biblia Políglota es un vestigio del humanismo cristiano renacentista y uno de los documentos tipográficos más importantes de la imprenta de la historia de España.

Portada de la Biblia Políglota Complutense, Alcalá de Henares : Arnaldo Guillén de Brocar, 1514-1517. Documento digitalizado por la Universidad Complutense de Madrid.

 

Bibliografía

Fernández, C. “La labor educadora de Cisneros y la primera biblioteca del Renacimiento en España”. Anales de documentación. N. 5, pp. 81-89. 2002.

García, J. y Pérez, S. “La reforma religiosa durante la gobernación del cardenal Cisneros (1516-1518): hacia la consolidación de un largo proceso”. Annuarium Sancti Iacobi. N.1, pp. 47-174. 2012.

Pérez, J. Cisneros, el cardenal de España. Ed. Taurus, 2014: Madrid.

 

 

[1] El arcipreste es el encargado de dirigir un conjunto de parroquias vecinas, en las cuales una diócesis se divide. RAE: arcipreste: presbítero que, por nombramiento del obispo, ejerce ciertas atribuciones sobre los curas e iglesias de un territorio determinado.

[2] Complutense quiere decir perteneciente o relativo a Alcalá de Henares. La universidad se traslada a Madrid en 1836 con el nombre de Universidad Central y en 1970 se le da el nombre de Universidad Complutense de Madrid. En 1977 se restaura la Universidad de Alcalá de Henares y en 1998 la UNESCO declara Patrimonio de la Humanidad al recinto universitario.