El Museo del Louvre, ubicado en París, es el museo nacional de Francia dedicado a las bellas artes, la arqueología y las artes decorativas anteriores al Impresionismo. En sus 210.000 m2 se exponen cerca de 500.000 obras de arte, de las cuales se han resaltado 20 en este artículo. ¿Cuál o cuáles son tus favoritas?

Museo del Louvre, París (Francia). Fuente: news.cgtn.com

1. La Gioconda o Mona Lisa

Esta obra pictórica del gran Leonardo da Vinci es el principal reclamo de este museo, considerada la “joya” de su amplia colección. Adquirida por Francisco I de Francia en el siglo XVI, posteriormente pasó a ser propiedad del Estado francés. Se cree que la dama representada corresponde a Lisa Gherardini, esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, de ahí su sobrenombre “La Gioconda”. La enigmática sonrisa con la que recibe a sus millones de visitantes ha sido motivo de inspiración para una abundante literatura.

2. El Código de Hammurabi

Estamos ante una de las obras más importantes del Museo del Louvre. El código de Hammurabi, redactado en el 1750 a.C. por el rey babilónico del mismo nombre, constituye uno de los conjuntos de leyes más antiguos y mejor conservados que se conocen. Aunque en la actualidad nos pueda parecer bastante aberrante la aplicación de la ley del talión (“ojo por ojo”, “diente por diente”), paradójicamente en la época significó un avance de lo más significativo, como la inclusión de la presunción de inocencia.

3. La Venus de Milo

La Afrodita de Milo, más conocida como la Venus de Milo, es una de las estatuas más representativas del período helenístico de la escultura griega. Fue realizada en mármol blanco en torno al 130-100 a.C. y se cree que representa a la diosa del amor Afrodita, llamada Venus en la mitología romana. Un campesino se encargó de hallarla en la isla de Melos en 1820 y a causa de su valor se trató de eludir a las autoridades turcas. Posteriormente fue adquirida por medio del embajador francés en Constantinopla.

4. La Victoria alada de Samotracia

Continuamos nuestro periplo por la Antigua Grecia, de nuevo dentro del período helenístico. Esta imponente escultura de 2’5 metros representa a Niké, la diosa de la victoria y fue elaborada en mármol en torno al 190 a.C. Fue descubierta en la isla de Samotracia en 1863 por el cónsul francés Charles Champoiseau, quien era aficionado a la arqueología. Su meditado equilibrio y la maestría con la que se sugiere el sinuoso movimiento de los ropajes hacen que esta creación parezca “elevarse a los cielos”.

5. El escriba sentado

Sin duda alguna, esta obra no pasa desapercibida a ningún visitante. El escriba sentado, fechado entre el 2480-2350 a.C., es una de las esculturas más representativas del Imperio Antiguo de Egipto. Los escribas eran los encargados de inscribir, clasificar, contabilizar y copiar, siendo elementos indispensables para el funcionamiento de la compleja burocracia del Estado egipcio. Destaca su mirada penetrante, a través de la cual nos contemplan fijamente más de 4000 años de historia. ¡Increíble pero cierto!

6. Retrato sobre la momia de una joven

Si todavía nos hemos quedado con ganas de seguir disfrutando de la antigua civilización egipcia, no podemos dejar pasar la oportunidad de detenernos en esta misteriosa creación. Esta obra pertenece a los retratos de momias de El Fayum, está fechado en el siglo II d.C. y su autoría es desconocida. Se trata de un retrato naturalista cuya finalidad era facilitar la identificación de la difunta por su alma en el viaje hacia el más allá. Este ejemplo es uno de los mejor conservados que han logrado llegar hasta nuestros días.

7. Los toros alados

Estas fastuosas creaciones del reinado de Sargón II del Imperio asirio (siglo VIII a.C.) hacían la función de genios protectores, por esta razón se localizaban a las puertas de los palacios en caso de que algún incauto osase entrar. Tenían el cuerpo de toro, alas de águila y rostro humano tocado con un tiara alta al estilo asirio. Por desgracia, muchas de estas estatuas fueron destruidas por el Dáesh o Estado Islámico en los últimos años, aunque todavía podemos disfrutar de estos ejemplares en el Museo del Louvre.

8. Sarcófago de Cerveteri

En el caso de que no queramos perdernos una entrañable historia de amor, debemos visitar el sarcófago de Cervereti. Esta obra constituye una urna funeraria monumental de la civilización etrusca realizada en torno al 520 a.C. Fue descubierta hacia 1850 en la necrópolis de Banditaccia en Cerveteri (provincia de Roma, Italia) por el marqués Giampietro Campana. Es de resaltar el importante papel de la mujer ejercido en la sociedad etrusca, representada en una pose similar a la de su difunto esposo.

9. El amor de Psique

Otra vez tenemos al amor como protagonista de esta bella creación. El amor de Psique o El beso es un grupo escultórico realizado en mármol blanco a finales del siglo XVIII por el artista italiano Antonio Canova. Encargada por el coronel británico John Campbell, acabó en manos del cuñado de Napoleón y rey de Nápoles, Joaquín Murat. Esta obra representa la apasionada historia amorosa entre Psique y Eros, la cual fue inmortalizada en Las metamorfosis de Apuleyo, conocida como El asno de Oro.

10. Los caballos de Marly

En esta ocasión, tenemos la oportunidad de contemplar unos excelentes grupos escultóricos realizados a mediados del siglo XVIII por el artista francés Guillaume Coustou. Este imponente par de caballos se hallan representados junto a sus mozos de cuadra. Fueron encargados por Luis XV de Francia para decorar la entrada del parque del Palacio de Marly y trasladados en 1794 a la emblemática Plaza de la Concordia. En tiempos más recientes, se decidió llevarlos al Louvre con el fin de disminuir su deterioro.

11. La Corona de Luis XV

Bien es sabido que la nación gala acabó con sus reyes aguillotinados durante la convulsa Revolución francesa. Una de las pocas joyas del tesoro real que sobrevivió a este período fue la corona de Luis XV, quien gobernó desde 1715 hasta 1774. Este monarca se hizo crear este magnífico objeto para celebrar su ceremonia de coronación en la catedral de Saint-Denis en 1722. En total, esta joya única contenía ¡282 diamantes, 64 piedras de colores (incluidos 16, rubíes, 16 zafiros y 16 esmeraldas) y 237 perlas!

12. La tumba de Philipe Pot

Algo menos glamuroso pero no menos interesante puede resultarnos la obra que analizamos a continuación. Se trata de la tumba de Phillipe Pot, ahijado del duque Felipe el Bueno (1428-1493), quien desempeñó un papel destacado en la corte de Borgoña antes de unirse al rey Luis XI de Francia. Este monumento funerario en piedra caliza policromada, se compone de ocho personajes dolientes que portan escudos de armas junto con la losa donde yace el cuerpo del caballero con las manos en oración.

13. El león de Monzón

Una pieza bastante desconocida del Louvre pero digna de ser puesta en esta lista, es el león de Monzón, de origen islámico. Fue descubierto en 1861 por el coleccionista Mariano Fortuny (aunque otros lo ponen en duda) en las ruinas de un palacio-fortaleza en la localidad de Monzón de Campos, cerca de Palencia (España). Se trata de la figura de un león dotado con decoraciones grabadas, fechado entre los siglos XII y XIII, de unas dimensiones de 31’5 x 54’5 cm y labrado en bronce. Su autoría nos es desconocida.

14. La libertad guiando al pueblo

Este magnífico lienzo creación del maestro Eugène Delacroix suele ser motivo de equivocación entre estudiosos y visitantes al confundirlo con la representación de la Revolución francesa (1789-1799) cuando en realidad se trata de la Revolución de 1830, acontecida 40 años después. La heroica escena tiene como protagonista al pueblo de París que se levanta en armas contra el rey Carlos X de Francia. Destaca el personaje femenino con un pecho al descubierto, portando un fusil de la época y la bandera tricolor.

15. La balsa de la Medusa

Esta representación al óleo del romanticismo francés realizada por el pintor Théodore Gericault entre 1818-1819, nos testifica una trágica historia. La escena representada procede del naufragio de la fragata Méduse, que quedó encallada en las costas de Mauritania en 1816. Unos 150 hombres fueron obligados a refugiarse en una improvisada balsa que terminó abandonada a su suerte. Tras permanecer trece días a la deriva, dicha balsa fue descubierta con tan sólo 15 supervivientes a bordo. Un episodio de lo más infame.

16. La consagración de Napoleón

No podía faltar en el Louvre referencias al que posiblemente sea el personaje francés más conocido de la historia: Napoleón Bonaparte. Esta obra realizada por Jacques-Louis David entre 1806-1807, representa la coronación y consagración de Napoleón en la catedral de Notre Dame en París. El flamante emperador se encuentra de pie ocupando el centro de la imagen mientras que Josefina de Beauharnais, su primera esposa, se halla en posición de sumisión esperando recibir la ansiada corona de manos de su marido.

17. Las bodas de Caná

Del siglo XIX, nos trasladamos al manierismo. Un magnífico ejemplo de este período artístico, lo encontramos en Las bodas de Caná, realizada por el pintor italiano Paolo Veronese entre 1562-1563. Esta colosal obra mide 677 x 994 cm, lo que nos da una idea de su grandiosidad. Fue sustraída por Napoleón durante la Campaña de Italia y enviada a París. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue llevada al sur de Francia y posteriormente devuelta a París, aunque sufrió algunos daños durante el transporte.

18. El baño turco

Regresamos al siglo XIX. Esta vez nos encontramos con una obra orientalista de Dominique Ingres fechada en 1862, la cual representa a un grupo de mujeres desnudas en un harén. Esta institución hacía referencia generalmente al lugar sagrado donde se alojaban los miembros femeninos de las familias aristocráticas musulmanas. En algunos períodos, ejercieron un gran poder político como en el Sultanato de las mujeres del Imperio otomano. El erotismo del cuadro es suave y no pretendía causar escándalo.

19. La encajera

La encajera o La encajera de bolillos es una de las pinturas más conocidas del holandés Johannes Vermer. Realizada en óleo sobre lienzo, se desconoce la fecha exacta de su composición, si bien se calcula que podría datarse de entre 1669-1670. Representa a un personaje ordinario en la intimidad de sus quehaceres cotidianos, aislado en un mundo apacible ajeno al espectador. Concretamente, se trata de una joven dedicada al encaje, en una representación de las virtudes femeninas domésticas.

20. El tahúr del as de diamantes

Nuestra extensa lista del Louvre termina con el tahúr del as de diamantes, una obra pictórica de lo más picaresca. Este cuadro realizado hacia 1635 por el pintor francés Georges de La Tour representa una escena propia de la tragicomedia: un joven rico lujosamente ataviado (y bastante ingenuo) está siendo desplumado en un burdel por una prostituta y un tahúr, el cual se saca un as de diamantes de su cinturón, todo con la complicidad de una criada. Al menos el espectador puede cerciorarse del engaño.

En este artículo se han expuesto algunas de las 20 obras más importantes del Museo del Louvre, sin embargo existen muchas otras dignas de ser mencionadas. ¿Cuáles crees que faltan? Por otro lado, en la actualidad se discute acerca de la posibilidad de que algunos museos, incluido el Louvre, devuelvan parte de su colección a sus respectivos lugares de origen. ¿Deberían hacerlo o tal vez sería mejor que permanecieron donde están para asegurar su conservación? Déjanos tu opinión en los comentarios.

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