1. En el sur de la actual Bagdad (Iraq), aproximadamente a 90 kilómetros de distancia, se encuentran los vestigios de la antigua ciudad de Babilonia. El reconocimiento de la grandeza de Babilonia se debió durante muchos años principalmente a la fuente bíblica. La ópera de Verdi Nabucco, con su estreno en 1842, también contribuyó a la fama y popularidad de la mencionada ciudad y del célebre rey babilonio Nabucodonosor II. Para la visión legendaria, Babilonia era un símbolo de opulencia, soberbia e idolatría, del mismo modo que de grandeza, poder y admiración.

Puerta de Istar en el Museo de Pérgamo de Berlín.

El descubrimiento de las civilizaciones mesopotámicas

2. Mesopotamia es el área de Oriente Próximo localizada entre los ríos Tigris y Éufrates, más las regiones fértiles adyacentes. Etimológicamente Mesopotamia quiere decir precisamente “entre ríos”. En la Edad Antigua en el norte de esta zona se ubicaba Asiria y en el sur Babilonia. A Mesopotamia también pertenecieron Acadia y Sumeria, siendo esta última considerada la primera civilización que surgió en el planeta.

3. Hasta el siglo XIX la información que versaba sobre las civilizaciones mesopotámicas antiguas como Babilonia o Asiria procedían fundamentalmente del Antiguo Testamento y de textos sobre historia y geografía grecorromanos. Durante la Edad Media y la Modernidad muchos viajeros peregrinaron a los lugares en los que ocurrieron los episodios de las Sagradas Escrituras. El rabino navarro Benjamín de Tudela se dedicó a viajar entre 1165 y 1170 por Egipto, Mesopotamia y Siria, de lo cual dejó constancia en su Libro de viajes.

4. El carácter religioso y romántico de los viajes se mantendrá hasta 1842 cuando se empezaron a excavar colinas que se hallaban en los márgenes del Tigris y del Éufrates. Un punto de inflexión para la arqueología mesopotámica fue el descubrimiento por parte de Paul Émile Botta de obras de arte como relieves de piedra o toros alados tras la excavación de la colina Horsabad al norte de Irak, próxima a Mosul, en 1843. Lo que se encontró eran restos asirios y suponían los primeros documentos materiales a parte de los textos sagrados y clásicos.

Recreación de la ciudad sobre el esquema urbanístico. Se encuentran diferenciados los recintos interior y exterior.

5. Babilonia comenzó a descubrirse con las excavaciones del Deutsche Orientgesellschaft en el año 1899. Los descubrimientos de las excavaciones alemanas se corresponden con la Babilonia del rey Nabucodonosor II, ya que el rey asirio Senaquerib destruyó la antigua ciudad en 689 a. C. El interés de los alemanes residía en la arquitectura y localización de los edificios, y en la precisión de planos de la ciudad. El nombre que destaca en estas reveladoras intervenciones arqueológicas es el de Robert Koldewey.

6. Las investigaciones alemanas se ocuparon del sur de Mesopotamia ya que el norte estaba siendo controlado por Francia y Gran Bretaña con increíbles resultados sobre la civilización asiria. Las investigaciones de Koldewey destacaban por su rigor científico y por alejarse de la “caza de tesoros artísticos” que primaba en las intenciones de los diplomáticos que dirigían las excavaciones de Asiria. Koldewey se formó en Berlín estudiando arquitectura, arqueología e historia antigua. Este arqueólogo participó en el descubrimiento de la Puerta de Istar, el monumento babilonio más emblemático, y demostró la veracidad histórica de la Torre de Babel, que era un zigurat llamado Etemenanki .

El poder de Babilonia

7. La ciudad de la que tenemos constancia arqueológica es la Babilonia construida y embellecida por la dinastía caldea, principalmente por Nabucodonosor II hijo del fundador del imperio neobabilónico, Nabopolasar.

8. El documento escrito más antiguo que se tiene acerca de Babilonia se remonta al tiempo del rey de la dinastía acadia Sharkalisharri (2217-2193 a. C.). Otro documento importante es el código de leyes escrito sobre basalto negro perteneciente al rey Hammurabi, quien dotó a Babilonia de importancia política convirtiéndola en la capital de un imperio alrededor de 1792 a. C.

Código de Hammurabi conservado en el Museo del Louvre

9. Después de la etapa paleobabilónica, se da un período de dominación extranjera durante la dinastía casita aproximadamente entre los años 1570 y 1155 a. C. Otra etapa de dominación ocurrió entre el 734 y el 627 a. C. por parte de los grandes reyes del imperio neoasirio. Entre los dos ciclos se encontraba la segunda dinastía Isin, que sucedió a la dinastía casita y fue sucedida por la segunda dinastía del país del mar.

10. En el año 626 a. C. se establece la dinastía caldea, con la cual empieza el imperio neobabilónico a partir de la llegada al trono de Nabopolasar. Esta es la etapa de mayor esplendor de la ciudad de Babilonia que se hace con la hegemonía cultural y política tras la caída de Asiria en el 612 a. C. En dicho período se hacen las grandes restauraciones y ampliaciones de las construcciones urbanas. Nabucodonosor II dedicó gran parte de sus esfuerzos en transformar y embellecer Babilonia.

Extensión del Imperio neobabilónico.

11. El sucesor de Nabopolasar fue su hijo Nabucodonosor II, el más emblemático de los reyes babilonios, con el que Babilonia llega a su mayor expansión. Durante su reinado, Babilonia llegó a rivalizar con el Egipto faraónico y con el imperio medo-persa. La acción militar más célebre en la historia posterior fue el saqueo y toma de Jerusalén en el 597 a. C y después en 587 a. C. Este hecho fue recogido en el Antiguo Testamento: II Reyes, 24-25; Jeremías, 37-43 y 52. Debido a este suceso, gran parte de la población judía tuvo que exiliarse del reino de Judá. Este momento de la historia del antiguo Israel es denominado “el Exilio”.

12. La desaparición del imperio neobabilónico empieza con la decadencia que sufre tras la muerte de Nabucodonosor II en el año 562 a. C. El último monarca de la dinastía caldea fue Nabonido, quien delegaba muchas veces el mando en su hijo Belsasar pues se pasaba largos períodos en el oasis de Teima en Arabia. El rey persa Ciro II aprovechó la debilidad de Babilonia para conquistarla en el 539 a. C. Eximios griegos como Jenofonte y Heródoto hablan de este episodio. Pasados dos siglos, Alejandro Magno conquista la ciudad en 331 a. C.

La ciudad

13. El Tintir es la fuente escrita más importante en lo concerniente al aspecto de la ciudad. Se trata de un conjunto de escritos cuneiformes recogidos en cinco tablillas de arcilla que llegado a nuestros días a través de unas copias de las originales. Estos textos ofrecen una descripción de la topografía religiosa de Babilonia. En ellos se habla de los lugares sagrados como los templos, pero también se habla de las calles, barrios, murallas y puertas relacionadas con las procesiones religiosas. El plano de la ciudad se descubrió a partir de las tablillas IV y V y de los datos de las excavaciones.

14. La ciudad cubría un amplio territorio: se cree que se aproximaba a 1000 hectáreas. Un tercio del espacio lo cubría la ciudad interna, la cual tenía unas dimensiones de 1,5 X 2,5 kilómetros de planta relativamente rectangular. Babilonia consiste en una aglomeración urbana ubicada a la derecha del Éufrates que se desarrolló también en la ribera izquierda. La localización sitúa a la ciudad en un lugar de corta distancia entre los dos ríos, lo cual permite controlar el eje de circulación fluvial.

Babylon´s walls. Ilustración de Rocío Espín Piñar.

15. La ciudad se encontraba dentro de un doble recinto amurallado. El nombre de la muralla interior era Imgur-Enlil, que significa “el dios Enlil ha ostrado su favor”. La muralla exterior era llamada Nimit-Enlil, que quiere decir “muralla de Enlil”. La única calle que se ha podido localizar es la Ay-ibur-sabu (“que el arrogante no pase”) que constituía la vía procesional que empezaba en la Puerta de Istar y recorría hasta el centro de la ciudad pasando por el palacio real. El bario central era Eridu, cuyo nombre se debe al dios Enki. Esta zona era el centro religioso en el que se encontraban catorce santuarios como el templo dedicado al dios Marduk, Esagil, y el Etemenanki, que era el zigurat.

16. Las murallas internas tenían ocho puertas de acceso. Según las tablillas Tintir cinco de ellas tenían el nombre de dioses del panteón mesopotámico, a saber, Istar (diosa del amor y de la guerra), Samas (dios de la justicia), Marduk (dios de la nación babilonia), Enil (dios sumerio) y Adad (dios de la tormenta). De las tres puertas restantes, dos estaban dedicadas a centros religiosos (Zabada y Uras) y una al rey.

17. El Etemenanki era un gran zigurat que se levantaba sobre una basa rectangular de 406 x 456 metros. Era un complejo religioso situado a 80 metros al norte del Esagil. Un zigurat es una torre mesopotámica piramidal y escalonada. El nombre significa “casa del fundamento del cielo y la tierra”. A este recinto sagrado se lo identificó con la famosa Torre de Babel de la que habla la Biblia.

La Torre de Babel. Pintado por Pieter Brueghel el Viejo.

18. Los Jardines Colgantes son una estructura arquitectónica que se identificó durante las excavaciones en la punta noreste del palacio del sur (en este palacio murió Alejandro Magno en 323 a. C.), situado junto a la Puerta de Istar. Se trata de una construcción de catorce salas alargadas cubiertas por bóvedas y formadas en dos hileras. Esta disposición hacía que sobresalieran terrazas enlazadas en las que se podían plantar grandes árboles gracias a las formas abovedadas. No obstante, no se conoce con certeza la localización de los Jardines Colgantes, ya que la estructura encontrada puede corresponderse con un área de almacenes. Fueron los pozos y conductos hallados lo que llevó a pensar a los arqueólogos alemanes que se trataba de los depósitos de agua de los que emanaban los arroyos de los Jardines.

19. Los Jardines Colgantes de Babilonia son una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo pero en la actualidad hay personas que dudan de su existencia. Esto se debe a que no sólo no se han encontrado, sino a que no hay textos de Nabucodonosor II, Heródoto o Plinio el Viejo que den testimonio de dicha construcción. Los que los mencionan son autores que no pudieron ver los jardines y que, en ocasiones, tienen lagunas y confusiones sobre la historia de Mesopotamia como Diodoro de Sicilia, Quinto Crucio, Flavio Josefo o Estrabón.

Babylon, the Etemenaki or the Tower of Babel, 550 BC. Ilustración de J.R. Casals.

20. La ciudad se encontraba dividida por el río Éufrates. Estas dos secciones se unían por medio de un puente que Quinto Curio incluye entre las maravillas de Oriente. Dicha estructura la componían seis pilares en forma de nave a nueve metros de distancia cada uno. Era una obra de ladrillo cocido que medía 123 metros de longitud. El puente es una muestra del nivel técnico de los arquitectos de Babilonia.

 

 

Bibliografía

Montero Fenollós, J. L. “Babilonia y Nabucodonosor. Historia antigua y tradición viva”. Alberca. N. 5, 2007.

Breve historia de Babilonia. Ed. Nowtilus. 2012: Madrid.