Stanley Kubrick (1928-1999) es, con todos los honores, uno de los directores más recordados y valorados del séptimo arte. A lo largo de su exitosa carrera cinematográfica, tocó todos los géneros posibles: bélico, negro, drama, histórico, misterio, ciencia ficción, distópico,… Kubrick nos ha hecho soñar, ilusionarnos, estremecernos, sorprendernos, entristecernos, reírnos, sobrecogernos o simplemente quedarnos absortos durante un tiempo respetable en la pantalla en todas y cada una de sus películas. En este artículo les ofrecemos una lista de 10 de sus mejores obras, consideradas imprescindibles para acercarnos a la figura de este enrevesado pero sublime director de cine.

1. Senderos de Gloria / Paths of Glory (1957)

La primera película de nuestra lista es Senderos de Gloria (Paths of Glory), un imprescindible del género bélico ambientado en las crueles trincheras de la Gran Guerra, más tarde rebautizada como la Primera Guerra Mundial. Basada en la novela homónima de Humphery Cobb de 1935, en ella se narra un episodio quizá no tan honorable para el estamento militar: la pena capital por fusilamiento debida a la cobardía mostrada en combate. Otro aspecto representado es la abismal diferencia entre los altos mandos, dulcemente acomodados en sus châteux, frente a la soldadesca empantanada en el barro y la inmundicia. Durante la realización del film, Kubrick tuvo un encuentro profesional íntimo con Kirk Douglas, uno de los actores más emblemáticos del séptimo arte y una de las últimas estrellas con vida del llamado Hollywood clásico hasta su muerte a los 103 años de edad. Pero además de Douglas, Kubrick conoció a la brillante actriz Susanne Christian, quien se convirtió en su esposa definitiva.

2. Espartaco / Spartacus (1960)

Una película imprescindible para los amantes de la Antigüedad clásica y de los mejores ejemplos que podemos encontrar dentro del género histórico. Gracias a esta obra, Kubrick se encumbró como uno de las grandes directores de la industria de Hollywood. Gran amante de la historia, Espartaco constituyó su gran oportunidad para llevar a cabo ambiciosas empresas artísticas. En este film se volvió a contar con la magistral interpretación de Kirk Douglas, esta vez para encarnar al irredento Espartaco, el esclavo que osó rebelarse inútilmente contra el incontestable poder de Roma. El choque de egos entre el propio Kubrick, Douglas y otras estrellas como Laurence Olivier dificultaron en parte el rodaje. Como curiosidad, el mítico grito “Yo soy Espartaco” acabó siendo uno de los alegatos más famosos en contra de la Caza de Brujas emprendida por el senador Joseph McCarthy en su cruzada contra el comunismo.

3. Lolita (1962)

Experto en retratar la crudeza de la miseria humana en los campos de batalla, Kubrick también se encargó de representar el lado más perverso del deseo, encarnado en su máxima expresión en la película Lolita. Este film basada en la novela homónima de Vladimir Nabokov, cuenta la historia de la obsesión enfermiza profesada por el novelista Humbert interpretado por el veterano actor James Mason, hacia la joven Lolita, adolescente convertida en ninfa consciente de su arrebatador poder de seducción. Sin embargo, esta supuesta ventaja se acaba transformando en una lucha endemoniada por la posesión de la belleza femenina (únicamente cuenta el deseo) entre Humbert y Quilty, un hombre asociado a la industria del cine. Kubrick acertó de lleno en otorgarle el papel principal a la actriz adolescente Sue Lyon. No obstante, esta interpretación le pasó factura a la propia Sue, cuyo éxito en el séptimo arte fue más bien efímero.

4. Teléfono rojo: volamos hacia Moscú / Dr Strangelove (1964)

Red Alert, la novela seria de Peter George, se transforma en una sátira política de la Guerra Fría cargada de humor negro de la mano de Stanley Kubrick en Teléfono rojo: volamos hacia Moscú o Dr Strangelove. El director estadounidense quiso apostar por el sarcasmo y la acidez cómica a un posible final apocalíptico termonuclear desatado por la locura de un irresponsable general, la ineptitud de los altos mandos políticos y militares supuestamente garantes de la ley y el orden y el heroísmo rancio de un mayor tejano. A diferencia de la seriedad narrativa mostrada en otros filmes del mismo género de esta época como Punto Límite (1964), Kubrick decide darle una vuelta de tuerca para enfatizar que la estupidez humana no posee límites. Esta afirmación ya la había asegurado en su día el célebre científico Albert Einstein. Para la posteridad quedó la icónica escena en la que el actor Slim Pickens cabalgó a lomos de una bomba atómica en su ‘feliz’ descenso a los infiernos (junto con el resto de la humanidad).

5. 2001: Una Odisea en el espacio / 2001: A Space Odyssey (1968)

En 2001: Una Odisea en el espacio, Kubrick crea un universo cargado de enigmas, una metáfora en sí misma. ¿Qué significa exactamente el monolito negro? ¿Una amenaza? ¿Tal vez el progreso inexorable de la humanidad? ¿O quizá una inteligencia alienígena superior? Sumergirse en esta película significa adentrarse en los miedos más profundos del alma humana. El enfrentamiento entre el superordenador HAL 9000 y el valiente astronauta Dave Bowman, representa sin duda alguna, una de las luchas más épicas y aterradoras de la historia del celuloide. También cabe destacar el misterioso viaje interestelar más allá de las fronteras imaginables por el ser humano. La trascendencia de este film ha traspasado el tiempo y el espacio (nunca mejor dicho), siendo la obra de inspiración para incontables sagas futuristas. El análisis del crítico de cine José Luis Guarner fue dilapidario: “Bastaría 2001: una odisea en el espacio […], para asegurarle su sillón entre los inmortales del cine”. Sencillamente magistral.

6. La naranja mecánica / A Clockwork Orange (1971)

La naranja mecánica posiblemente sea la película más polémica de todo el elenco de Stanley Kubrick (que no es poco). El debate sobre el uso sin tapujos de la violencia en el cine, acompañado de una feroz campaña en la prensa, hizo que este film se retirara de las salas de Reino Unido. Pero a pesar de todos los obstáculos que se interpusieron en su camino, La naranja mecánica se convirtió en una película de culto y en uno de los referentes más importantes del género de la distopía. Kubrick nos sumerge en un mundo ciertamente extraño impregnado de pop art con la música de Beethoven de fondo, donde un grupo de maleantes bajo el cuestionado liderazgo de Alex Delarge se dedica a cometer todo tipo de fechorías solo por pura y mera diversión (violaciones, robos, peleas, etc). Pero bajo esta orgía de violencia sin aparentemente demasiado sentido, la película encierra una irrefrenable cuestión de índole moral: la dudosa legitimidad del Estado para anular la capacidad del individuo.

7. Barry Lyndon (1975)

Quizá sea la película menos conocida de esta lista, pero no por esta razón la hace menos interesante que las demás. Después de no haber podido llevar a cabo su ansiado proyecto sobre la figura de Napoleón, Kubrick se embarcó de lleno en el siglo XVIII, también llamado el Siglo de las Luces. El afamado director quiso llevar la autenticidad de la marca hasta el extremo, llegando a filmar a la luz de las velas para transmitir a la perfección la atmósfera de la época. En este film se narra el ascenso y la caída del arribista Barry Lyndon, durante el reinado del rey inglés Jorge III. El nacimiento del mundo moderno, el auge de las ciencias, la técnica y la arquitectura, la lucha entre la razón y las pasiones, el pomposo vestuario, las estridentes pelucas o las enigmáticas máscaras son solo algunos de los elementos imprescindibles de esta película. A modo de anécdota, pese a la magnífica puesta en escena desarrollada por Kubrick, la película no tuvo demasiado éxito a excepción (cómo no) de la ilustrada Francia.

8. El resplandor / The Shining (1980)

Tras rechazar dirigir la película de El Exorcista, Kubrick se atrevió con la adaptación cinematográfica de la homónima novela de Stephen King de 1977. Estamos ante un clásico del terror que va más allá de los códigos típicos del género. ¿Es una historia de fantasmas o un viaje irremediable hacia la locura? Kubrick logra trasmitir a la audiencia extrañeza e inquietud en cada fotograma de este film, a través de la vida cotidiana de la familia Torrance (padre, madre, hijo) en el siniestro e imponente hotel Overlook. Los papeles de Jack Nicholson y de Shelley Duvall se complementan a la perfección, batiéndose ambos en un duelo sin igual en el que solo uno de los dos podrá salir airoso. Con el paso del tiempo, El resplandor se ha convertido muy merecidamente en una película de culto, en parte gracias a su poder evocador y a su capacidad de conectar con el subconsciente. Pero antes debemos conseguir terminarla sin volvernos locos, como le ocurrió al bueno de Nicholson.

9. La chaqueta metálica / Full Metal Jacket (1987)

En esta película Kubrick regresa al género bélico, donde nos ofrece una visión pesimista y demoledora acerca de la Guerra de Vietnam. En una cruel y salvaje narrativa, asistimos atónitos al proceso de despersonalización de un grupo de inocentes jóvenes hasta convertirse en insaciables máquinas de matar. Especialmente dramático es el caso del “recluta patoso”, principal víctima de los peculiares métodos de su estricto sargento y de la incomprensión de casi todos sus compañeros. El ejército representa en este film una de las estructuras de poder que aboca a un trágico final sin medir las consecuencias. Por otro lado, Kubrick consiguió recrear la destrucción apocalíptica de la ciudad vietnamita de Nué aprovechando las ruinas de una fábrica de gas, a tan solo unos km de su casa de Londres. Las últimas palabras de “Bufón” sirven para dar la estocada final a esta controvertida película: “estoy en un mundo de mierda, sí, pero estoy vivo y no tengo miedo”. Touché.

10. Eyes Wide Shut (1999)

Sin duda, una de las obras más enigmáticas y con diferentes significados de Stanley Kubrick. Para esta narración, en donde la lujuria y el deseo carnal se palpan casi a cada instante a medida que avanza la película, se contó con las magníficas interpretaciones de Tom Cruise (olvidémonos por un momento de Misión Imposible) y Nicole Kidman. Esta pareja (llamados Bill y Alice) encarna a la perfección las pasiones, los recelos, las dudas y las esperanzas que pueden existir en cualquier unión sentimental. Al igual que ocurre en anteriores filmes, en este relato se muestra en todo su esplendor a un hombre desconcertado ante el poder del deseo femenino junto con un canto algo ambiguo a la fidelidad del matrimonio. Las misteriosas máscaras y disfraces mostradas en la parte más inquietante de este film ayuda al anonimato de los personajes pero a la vez muestra una realidad llena de sombras y poderes que sobrecoge tanto al espectador como al despistado de Bill. Tristemente, Kubrick murió seis días después de presentar Eyes Wide Shut a su productora (el 7 de marzo de 1999), siento esta su obra póstuma.

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