El Teatro Clásico

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El teatro es uno de los géneros literarios más antiguos que sigue cultivándose a día de hoy. El Teatro Clásico sentó precedente y marcó las bases para la producción de obras clásicas escritas para ser interpretadas.

La cultura del teatro no tardó en instaurarse en la población, puliendo así los temas, el lenguaje e incluso el lugar en el que se llevarían a cabo las representaciones.

En primer lugar, te mostramos las diferencias arquitectónicas entre el Teatro Griego y el Teatro Romano.

EL TEATRO GRIEGO

El origen del teatro lo encontramos en la antigua Grecia. Allí se generó una cultura teatral que vivió su desarrollo entre el 550 a.C. y el 220 a.C.

En un principio, el teatro griego se representaba en un espacio al aire libre al que se denominó Orchestra.

Conforme la cultura del teatro arraigaba en la sociedad griega de la época, dio comienzo una fuerte tradición de festivales dedicados al arte de la representación en los que el pueblo podía disfrutar de los espectáculos. Las Dionisíacas rurales o las Leneas eran algunos de estos célebres festivales.

Dionisíacas-rurales

La tragedia y la comedia fueron los géneros teatrales más cultivados. Particularmente, la tragedia griega alcanzó altísimas cotas de perfección durante la etapa clásica en Grecia gracias a la aportación de autores como Esquilo, Sófocles o Eurípides.

Sus obras han llegado hasta nuestros días, y representan uno de los principales pilares de la enseñanza de la Cultura Clásica en la actualidad.

Máscaras-Teatro-Griego

Obras como Edipo Rey, Antígona o Medea siguen siendo representadas por compañías de teatro que reenfocan la perspectiva artística manteniendo la esencia de la narración original.

En las representaciones teatrales griegas los temas más recurrentes variaban en función de si la obra era una tragedia o una comedia.

En la comedia el amor, la intriga y las uniones ilegítimas eran temas muy frecuentes; a menudo representados con cierta exageración para favorecer el clima festivo y jocoso.

Tragedia-Griega

La tragedia se empleaba habitualmente para representar temas relacionados con la mitología, los héroes y los dioses.

EL TEATRO ROMANO

Como en otros muchos aspectos culturales, Roma toma prestada las formas, los temas, la estructura y la cultura de la representación teatral de Grecia.

Parte de esta influencia se debe al proceso de helenización cultural que se produjo tras la Primera Guerra Púnica.

Primera-Guerra-Púnica

Así, las primeras obras teatrales romanas eran en sí una traducción de las obras griegas. En ocasiones se llegó a producir la alteración de la narración original mezclando temas, historias o personajes en un fenómeno que vino a denominarse Contaminatio.

Entre las aportaciones que realizó el pueblo romano al teatro se pueden destacar: La supresión del coro, la atención al acompañamiento musical, la simplificación en el tratamiento de los temas o el cambio en los metros poéticos.

Los romanos tomaron la esencia del teatro griego, pero la adaptaron hasta convertirlo en un producto de masas; adquiriendo así un carácter eminentemente popular.

Los tres grandes géneros que cultivó el pueblo romano fueron: La Tragedia, la Comedia y el Mimo.

Fábula-Togata

En la Tragedia el tema troyano era muy recurrente. Dioses, reyes y reinas, héroes y heroínas protagonizaban las historias, caracterizadas por un tratamiento fatalista de los acontecimientos, una tendencia evidente hacia lo sangriento y lo terrible. Era habitual en este género que se exagerasen los sentimientos, rozando el patetismo. Así se llegó a la construcción del subgénero llamado Melodrama.

La Comedia, por su parte, era costumbrista y burguesa, retrataba las situaciones propias de la cotidianeidad del pueblo. Se dividía a su vez en dos subgéneros: La Fábula Togata, cuyo origen era puramente romano y representaba a su pueblo, sus hábitos y sus lugares; y la Fábula Paliata, que era una adaptación de una comedia nueva griega.

Séneca

El género Mimo se empleó para tratar temas controvertidos relacionados con la política, a menudo narrados desde un punto de vista personal. El carácter de las historias era erótico y violento.

Autores como Plauto, Terencio o Séneca favorecieron el desarrollo y la definitiva implantación del género teatral en la cultura romana.

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